Continuación del post anterior sobre lesiones de ligamento cruzado
Tratamiento Operativo:
La operación después de lesiones del LCA son artroscopias y la reconstrucción viene de un injerto de cadáver, un tendón de los músculos isquiotibiales o también una parte del tendón rotuliano.
¿Como un tendón puede reemplazar un ligamento?
Durante el proceso de curación, el tendón se muere por falta de vascularización y de esta manera y poco a poco el tendón se convierte en una estructura ligamentosa.
Rehabilitación:
El tiempo de la rehabilitación depende de la edad, la gravedad de la lesión, la motivación, y el objetivo del paciente, el promedio es de 6-9 meses. La rehabilitación después de la operación tiene cuatro fases. Cada fase tiene su proprio objetivo que deben ser cumplidos uno a uno antes de pasar a la siguiente fase, además hay una fase pre-operatoria que es muy importante para evitar complicaciones después de la operación.
Fase Pre-Operatoria:
Antes de la operación la inflamación debe estar bajo control y el rango de movimiento de la rodilla se debe mantener lo mejor posible. Para evitar atrofia muscular excesiva o una rehabilitación prolongada hay que proceder con mucho cuidado con los ejercicios para activar la musculatura isquiotibial y cuadricipital. Estos ejercicios se tienen que realizar en cadena cinética cerrada, que son movimientos en los cuales el pie está en permanente contacto con una superficie inmóvil. Así se evita la compresión o el daño a otras estructuras intra-articulares como el cartílago. Se puede utilizar paralelamente la electro-estimulación como estimulación eléctrica de esta manera activamos un poco más la musculatura.
Fase I – Inmediatamente después de la operación:
La primera fase empieza directamente después de la operación en el hospital, donde el paciente se queda generalmente por una noche. Es crucial mantener la extensión completa de la rodilla a partir de este día para evitar una rehabilitación retrasada y problemas de cartílago en el futuro. El paciente debería poder conseguir unos 90o de flexión de la rodilla durante las 72 horas después de la operación y poder apoyar el pie en el suelo.
Fase II – 5ª semana después de la operación
En la segunda fase de la rehabilitación el paciente ya debería poder apoyar el peso completo en la pierna lesionada y deshacerse de las muletas lo antes posible. Sin embargo es importante asegurar que el paciente este estable y se sienta seguro caminado sin muletas. Se pueden usar las muletas por la calle hasta la tercera semana. Los estiramientos de los músculos isquiotibiales son recomendables para ayudar a mantener la extensión completa de la rodilla y los ejercicios de fuerza progresiva también se deberían realizar. Estos ejercicios deberían ser una combinación entre movimientos en cadena cinética cerrada dinámicos e isométricos. Hay que evitar que los movimientos dinámicos produzcan dolor o excedan de 45o-60o de flexión. Al final de esta fase el paciente tiene que ser capaz de levantar la pierna estirada en la camilla sin doblar la rodilla. En esta fase el paciente además puede usar la bicicleta estática como calentamiento con cadencia y resistencia moderada. Esto también ayudara a mantener el rango de movimiento de la rodilla y activarla.
Fase III – 6ª semana hasta 9ª semana después de la operación:
Esta fase es la más critica de la rehabilitación por lo cual hay que actuar con mucho cuidado. El paciente se tiene que sentir seguro y estable con referencia a la estabilidad y fuerza de la pierna afectada. Pero durante estas semanas el tendón todavía está en una fase de cambio. El tendón esta “muerto” y se está convirtiendo poco a poco en una estructura ligamentosa y por lo tanto, está muy débil. El paciente puede empezar con la elíptica y la natación. La natación está limitada a crawl con patadas lineales. Esta fase debería enfatizar en la fuerza unilateral y en los movimientos en cadena cinética abierta. Ejercicios propioceptivos dinámicos también se pueden empezar a realizar con mucho cuidado.
Fase IV – 10ª semana hasta el fin:
Esta fase puede durar hasta 9 meses, en los cuales el paciente progresivamente vuelve a su deporte. En general se puede empezar a correr en línea recta a partir del tercer mes. Los ejercicios también ya se pueden enfocar al deporte de cada paciente y poco a poco pasan a ser ejercicios polimétricos. El rango de movimiento de la rodilla debería de ser completa y sin dolor. La fuerza de la pierna lesionada debería ser de un mínimo del 85% de la otra pierna.
Cualquier lesión puede ser frustrante para los aficionados al deporte y la rehabilitación es crucial para evitar nuevas lesiones o complicaciones. El tiempo de rehabilitación después de una lesión del LCA depende mucho de cada individuo y del tratamiento realizado. Las cuatro fases de la rehabilitación se pueden cumplir más rápido de lo previsto si todos los objetivos están cumplidos. También es una ventaja incorporar un programa preventivo en el proceso de rehabilitación, mantener la motivación, y evitar la frustración o el exceso de confianza en la fase inicial para evitar nuevas lesiones o complicaciones en el futuro.

