¿Gimnasio comunitario o sesiones de tú a tú? Los entrenadores personales se imponen entre la mayoría de los que afirman sentirse satisfechos con los resultados del ejercicio físico que realizan.
Juan H. pensó que sería buena idea contratar un entrenador personal. Después de todo, llevaba meses apuntado al gimnasio y no había ido más que un par de veces. Si pagaba la pequeña fortuna que costaba cada sesión de entrenamiento personal, seguro que no se perdía ni una. Pero su sorpresa llegó cuando se le acercó su entrenador, que era el mismo chico de la clase de aquagym, pero ahora vestido con una camiseta en la que se leía personal trainer. En inglés todo suena mejor. Tras cinco sesiones, Juan decidió abandonar la experiencia. “Era una estupidez. Había que hacer cola para las máquinas, nos pasábamos la hora hablando y, la verdad, pagar para que me digan cómo levantar una pesa y que debo comer menos pan me pareció algo ridículo”. Hoy Juan acude una vez por semana a un centro de entrenamiento personal y lo combina con dos sesiones más de gimnasio.




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